Los torneos juveniles del Nacional B (hoy Primera Nacional) han recorrido, desde la creación de esta categoría como segunda división del fútbol argentino en 1986, distintas etapas.
Desde la temporada 1986/87 hasta 2002 (en algunas de ellas de manera conjunta con los equipos de la Primera B), se disputó un torneo propio de la categoría. Dicho campeonato dejó de organizarse a fines del 2002 y, entre 2003 y 2016, las instituciones del Nacional B participaron en los torneos juveniles de Primera División.
Fue en 2017, con la llegada de la dirigencia encabezada por Claudio Tapia como Presidente de AFA y la conducción de Dante Majori en la Comisión de Fútbol Juvenil e Infantil, cuando se volvió a disputar el campeonato de juveniles del Nacional B de forma independiente respecto de las demás categorías, con la participación de algunos equipos invitados de los Torneos Federales y de la Primera B.
Desde ese año —con la obligada excepción de la pandemia—, cada fin de año el fútbol juvenil vive jornadas finales que constituyen uno de los momentos más destacados de las temporadas de nuestro fútbol formativo. En esos partidos, los jugadores juveniles de las instituciones que acceden a esas instancias tienen la oportunidad de jugar en grandes estadios de nuestro país, en horario nocturno, con transmisión televisiva y gran repercusión en los medios especializados. Además los responsables de la selección sub 20 del ascenso asisten a esos partidos observando, tal como lo hacen durante todo el torneo, el desempeño de los futbolistas en cotejos de tanta relevancia.
Recorramos esa historia:
2017. Las seis finales se disputaron en predios de instituciones de Primera División: Racing Club (predio Tita Mattiussi), Rosario Central (Granadero Baigorria) y San Lorenzo (Ciudad Deportiva). Allí se consagraron Ferro Carril Oeste en 4.ª, Instituto en 5.ª y 6.ª, Argentinos Juniors en 7.ª y 8.ª, y Nueva Chicago en 9.ª.







